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Ruido Lavado por Ultrasonidos

El ruido en los equipos de lavado por ultrasonidos

El del ruido del lavado por ultrasonidos es un problema bastante habitual. En general, todos los equipos de lavado producen un silbido especial, que los distingue y puede oírse a distancias importantes y en ambientes que ya de por sí son ruidosos.

Para reducir al mínimo el ruido emitido por los equipos, los fabricantes deben adoptar técnicas específicas. Los clientes deberían elegir los equipos que realmente generan menos ruido. Esto es importante también porque toda la responsabilidad para la seguridad de los equipos recae completamente y solo en el empresario de la unidad productiva donde se instalan.

El Decreto Legislativo del 10 de abril de 2006 n.º 195 195, publicado en la Gazzetta oficial del 30 de mayo de 2006 ha introducido en el Decreto Legislativo 626/94, el nuevo Título V-bis “Requisitos mínimos para la protección de los trabajadores contra los riesgos para la salud y la seguridad derivados de la exposición al ruido durante el trabajo y en especial para el oído” que aplica las medidas previstas por la Directiva 2003/10/CE relativa a la exposición de los trabajadores a los riesgos derivados de los agentes físicos (ruido).

Se deroga el Decreto Legislativo n.º 277/91 –el primero que incorporó la obligación de valoración del riesgo por ruido y la predisposición de un instrumento preventivo, el Informe de Valoración– en lo que se refiere a las partes relativas al ruido. Con la entrada en vigor del Decreto Legislativo n.º 195/06 la valoración del riesgo por ruido, parte integrante del Decreto Legislativo 626, como sanciona el nuevo artículo 49/quinquies es una obligación del empresario que debe cumplirse con los modos previstos por el Art.4.

La nueva ley fija un valor límite de exposición al ruido y dos valores de acción:

Nivel de exposición diaria al ruido (Lex/8h) en db(A) Presión acústica de pico
valor inferior de acción 80 112 Pa igual a 135 db(C)
valor superior de acción 85 140 Pa igual a 137 db(C)
límite de exposición 87 200 Pa igual a 140 db(C)

En cumplimiento de la nueva ley el empresario debe eliminar los riesgos en la fuente o reducirlos al mínimo, a niveles no superiores a los valores límite de exposición. Al fijar los tres umbrales de ruido (80, 85 y 87 dbA) la legislación permite crear cuatro clases de exposición al ruido para los trabajadores:

VALOR MEDIO DIARIO (LEQ/G) EN DB (A) – CLASE DE RIESGO

INFERIOR A 80 SIN RIESGO
ENTRE 80 Y 85 RIESGO LEVE
ENTRE 85 Y 90 RIESGO IMPORTANTE
MÁS DE 90 RIESGO GRAVE

Dado que los equipos de lavado por ultrasonidos son muy ruidosos, es muy fácil superar los límites antes expuestos. Por ello, el cliente debería adquirir el equipo menos ruidoso posible, en igualdad de prestaciones. Los fabricantes declaran unos determinados valores, a veces certificados, pero las sorpresas que se detectan en el momento de la puesta en funcionamiento son casi siempre muy desagradables. Cuando se puede, solucionarlo siempre es muy caro y es una tarea a cargo del empresario.

Por lo tanto, se aconseja añadir en el contrato de compra una cláusula que prevea un análisis del ruido que se debe realizar en el momento del ensayo, si es posible por parte de un ente tercero, especializado e independiente. El coste de una intervención parecida es verdaderamente reducido, asciende a unos pocos centenares de euros, pero se trata de un análisis que, legalmente, debe realizarse. Mejor si se hace antes de la aceptación y del pago del equipo.

En cualquier caso, existen algunos parámetros de la construcción de los equipos de lavado por ultrasonidos que deberían tenerse en cuenta. He aquí los principales:

Frecuencia

Cuanto más alta es la frecuencia de resonancia, menor será el ruido del equipo de lavado por ultrasonidos. Basta con pensar que una persona con buena salud percibe frecuencias hasta un máximo de 10-12 kHz. El ruido que oye cuando está cerca de un equipo de lavado por ultrasonidos se debe a la masa de inercia. Las ondas de vibración, que tienen en su origen una frecuencia ultrasonora, esto es, más allá del umbral que se puede oír, se reducen y son distorsionadas por el total de la masa del líquido de lavado y de las piezas sumergidas para el lavado.

Geometría de las cubas

Una cuba cuadrada genera más ruido que una con forma rectangular. La red de propagación de las ondas que se forma con el rebote en paredes con dimensiones iguales presenta vectores orientados en la misma dirección. Por lo tanto, se aumenta la amplitud de onda y, por lo tanto, a la inversa, se reduce la frecuencia portante.

Posicionamiento de los transductores

Los elementos transductores colocados en el fondo producen mucho más ruido que los colocados en las paredes verticales. Esto sucede porque las ondas que se propagan desde el fondo llegan en seguida al ambiente exterior y solo una tapa bien aislada puede atenuar el ruido. demás, el rendimiento en el lavado por ultrasonidos es menor ya que no se forma la red acústica que permite el lavado en las partes internas de la pieza. Por norma, cuando las potencias son importantes, los transductores se colocan en las paredes verticales de la cuba.

Bastidor de soporte de la cuba

La cuba se debe apoyar pero no estar soldada en una estructura fabricada con tubulares. Las estructuras que se consiguen con la chapa perfilada tienden a vibrar junto a la cuba y con una frecuencia inferior a la portante. Con una estructura con tubular es más fácil aislar con materiales antivibración los puntos de contacto cuba/estructura. En el diseño se debe tener en cuenta que es necesario colocar el carenado exterior a la mayor distancia posible de las paredes de la cuba. La estructura se debe apoyar en el suelo con las patas de nivelación encastradas en el tubular con material plástico de absorción de ruido.

Aislamiento

En una cuba bien diseñada deben existir dos tipos de aislamiento:

  1. Con lana de roca volcánica que envuelve la cuba a fin de contener el calor, indispensable, pero que no tiene ningún efecto de absorción del ruido.
  2. Con chapas de plomo y materiales fonoabsorbentes específicos, que deben fijarse en el carenado exterior, en paneles con unos perfiles adecuados. Obviamente, el espesor de este revestimiento es importante para conseguir la máxima eficacia.

Los transductores magnetostrictivos

Los transductores magnetostrictivos generan mucho más ruido que los piezoeléctricos ya que trabajan a una frecuencia inferior. Las primeras subarmónicas están dentro del umbral de ruido y únicamente la segregación en cabinas especiales permite el uso del equipo. Esta es la razón por la que actualmente los equipos con piezoeléctricos se utilizan mucho más.